La Espiritualidad la  vivimos desde el Corazón de Jesús, Nuestra Señora de Fátima y San Francisco Asís.

Sagrado Corazón de Jesús:  En vos confío!

 Nos da su corazón lleno de amor un corazón vivo que viene a calentar nuestras  vidas  y de Igual manera nos invita a darlo a los demás, no solo con palabras  hermosas, sino también con nuestro servicio representado en sus manos abiertas  al  mundo entero.  Nos dice: ¡muéstrame tus manos! Nuestra respuesta debe ser un  servicio lleno de amor a pesar de las cruces y  tribulaciones.  Unas  manos siempre  abiertas para otros. Debemos ser donación completa y recordemos que siempre va a  faltar dar un poco más.

 

Su corazón también nos habla que la presencia del Espíritu Santo es el fuego que  abraza nuestro  corazón para seguir adelante, nos  llena del celo apostólico para  anunciar al mundo su Palabra que es  fuego del amor.  La Cruz que nos recuerda  que no hay amor sin cruz ni cruz que pueda ser llevada sin amor y que  sabemos que  debemos asumir cada uno nuestro cáliz de amargura pasar por el calvario para  luego contemplar la Gloria de Dios. Que ningún padecimiento físico,  espiritual,  sentimental nos impida ser generosos con la misión  encomendada.

Nuestra Señora de Fátima

Nos invita a orar.

Nuestra Madre se hace presente en la comunidad  en un día memorable en donde fueron aprobados nuestros estatutos lo  cual nos llena de gran alegría y nos certifica que acompañará a cada  miembro que se acoja la regla de vida que fue aprobada

Ella estará  siempre presente cuando servimos, nos motiva a ser pastores de  ovejas, pero con las características de los Pastorcitos de Fátima:  sencillos, humildes, perseverantes, orantes, sin rencores, con recta  intención, a los cuales se les reveló, les enseñó y acompaño. 

 

Los  niños tienen ideas  nuevas, se dejan guiar, tienen la fuerza, alegría  y entusiasmo.  Nos invita a ser Pastores de las ovejas más pobres,  alejadas y enfermas de las que nadie se encarga, que nuestro servicio  sea siempre una recarga espiritual,  pues la entrega generosa siempre  trae consigo bendiciones y nuevas ánimo para seguir sirviendo.

Esos  pastorcitos nos invitan a orar, ha seguir adelante aunque hayan  adversidades, persecuciones, injusticias, y aparentes rechazos,  ofrecerse al Señor y estar prontos para aceptar con generosidad los sufrimientos que Dios permita que les lleguen y ofreciéndolo todo en  desagravio por las ofensas que se hacen a Nuestro Señor con la  confianza de que la gracia de Dios nos fortalecerá y asistirá.

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te  pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!    (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los  Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María,  te pido la conversión de los pecadores.

 

(Los niños en Fátima rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo).

San Francisco de Asís

 

Nos convida a dar nuestro mayor predicación con nuestro testimonio a ser humildes, a valorar todo lo que nos rodea, personas, animales, naturaleza.

 

Sabemos que así como él fue llamado en una conversión radical así mismo Dios con su fuerza tocará muchas almas para que sirvan desde esta Comunidad y sean portadores del amor, de la Palabra de Dios, que vivan en fraternidad, que den consuelo y que perseveren hasta el final.

Es nuestro modelo a seguir y un ejemplo en trato comunitario ser una Familia en Cristo que anuncia su amor a todo la creación.

2019 Comunidad Católica Fuerza de Dios